2 comentarios sobre Ser uno(a) mismo(a)

Ser uno(a) mismo(a)

Los prejuicios, la altanería, la bondad y la fragilidad pueden convivir dentro de las personas. Esa visión dicotómica de “bueno” o “malo” la vemos en tantas novelas, películas, chismes…

Hay dos papeles, el protagonista y el antagonista.

Y desde esa idea también a veces nos miramos a nosotros, sin compasión de por medio. Somos buenos o malos.

Somos exitosos o somos fracasados; somos buenos o malos hijos; somos amados o somos irrelevantes.

¿Dónde está la síntesis?

Recuerdo mi época escolar donde me pedían redactar una postura a favor (tesis), una en contra (antítesis) y después una “síntesis”. Eso nos hace falta a veces, ver nuestra síntesis.

Ser auténticos a veces es más difícil de lo que se dice. Por ejemplo,yo no me imagino abriéndome tanto en el trabajo, de hecho a veces siento que porto una máscara y la veo necesaria. No puedo ser tan tierna, sensible y transparente como lo soy en mi vida personal y eso no me parece un problema. Hay entornos en los que uno tiene que presentarse menos flexible, menos cercano y donde ser reservado contribuye a una imagen necesaria para el desarrollo profesional.

Y de cierta forma eso no lo veo alejado de mi autenticidad y mis valores.

Ser uno mismo con todos sus colores, virtudes y defectos puede ser más complejo. Llevo una vida planteándome quién soy y qué me mueve, pero hay características de mi forma de ser que se han dejado ver desde siempre.

Cuando era una adolescente me preguntaba si el amor era verdaderamente incondicional, si yo trataba mal a otros y se quedaban, ¿era amor verdadero?

Si otros me lastimaban y yo a pesar de ello me quedaba, ¿Les amaba verdaderamente?

Cuando alguien estaba en sus momentos más obscuros y era abandonado por la violencia que ejercía, ¿realmente era amor verdadero? 

Ahora miro atrás hacia esos recuerdos, esas preguntas que seguramente no son exactamente las que tuve en ese momento pero sí eran respecto a esas inquietudes. 

Si mi “yo” actual conversara con Isis del pasado lo abordaría diciendo:

El amor realmente no es incondicional y eso no nos hace deshonestos, no estamos engañando al otro haciéndole creer que nada puede más que nuestro amor. El amor sí que necesita condiciones básicas y más profundas y una indiscutible es el respeto y el cuidado, si alguien que dice amarnos no se fija y no busca cambiar sus actitudes violentas, nosotros no tenemos el deber de alimentar ese amor, esa relación que no se está construyendo desde amos lados. Y cuando me refiero al amor no hablo exclusivamente del de pareja, puede ser hacia la familia y las amistades también.

Ser una o uno mismo trae muchas reflexiones para mí. 

Podemos intentar buscar la autenticidad, podemos cambiar de parecer, podemos tener matices y podemos ser personas profundamente amorosas con quienes traen amor de vuelta y personas distantes con quienes nunca buscaron construir una relación desde el respeto, el crecimiento personal y la escucha activa.

Podemos no dar nuestro máximo en todas nuestras relaciones y eso no nos hace “malas personas”.

Hacernos preguntas de quienes somos puede venir cargado de prejuicios que los otros colocaron sobre nosotros. Pero atrevernos a definirnos sin etiquetas inflexibles y dicotómicas nos puede brindar mayor paz. 


Respuestas

  1. Avatar de ricardo989610
    ricardo989610

    Muy interesante tu reflexión. Este siempre es un espacio para cuestionarnos sobre las cosas y eso es muy valioso.

    Muchas gracias por compartirlo.

    Me gusta

    1. Avatar de Cotidianidad Con Psicología
      Cotidianidad Con Psicología

      Muchas gracias por leerme!

      Me gusta

Deja un comentario