El pasado a veces pesa mucho, a veces nos hace saltar aún en el presente, nos persigue y nos arrastra, a veces el pasado no nos deja avanzar y nosotros no nos permitimos redefinirnos.
Hay perdones a los que nos aferramos a querer escuchar, los cuales nunca parecen llegar.
El pasado a veces se ve plagado de errores de terceros, que no nos supieron comprender, acompañar y amar en ese momento.
Pero ¿qué pasa en el presente? A veces ese amor tardó en brotar, nosotros tuvimos que enseñar cómo nos gusta ser amados y tratados y en el presente recibimos eso que tanto nos hubiera gustado tener desde antes, desde siempre.
Comprender la historia de quienes nos rodean no justifica nada pero claro que nos da claridad y empatía para contarnos de otra forma nuestra historia.
Aprender a soltar es a veces tan díficil porque esas heridas se quedaron tan tan dentro de nosotros y nos persiguen cuando queremos intentar algo nuevo.
Esas inseguridades cuando las desenredamos tienen la voz y las palabras de alguien.
Cuando veo mi pasado con rencor hacia quienes me lastimaron, pienso en por qué antes no pudo ser diferente.
Pesa tanto el pasado, pesan tanto las lágrimas, la soledad y las preguntas.
Pero la vida no es el pasado, nuestra historia individual y acompañada no vive solo ahí. En el presente puede ser diferente, veo cómo hay personas con las que hablar del pasado nunca termina bien, y a veces es mejor darle tregua y dejar de esperar una explicación diferente o un lo siento.
Ese rencor a veces me lleva al camino de alejarme, emocional y físicamente, analizo cómo mi conducta se refuerza porque ahí, en esa lejanía siento seguridad y un triunfo, una especie de revancha.
Pero esa revancha noto cómo solo sirve a la herida y al ego. En algún momento fue tolerable, pero ahora siento que ya no.
Ya no quiero revanchas, ahora quiero soltar, no puedo olvidar pero puedo seguir aprendiendo a construir mis relaciones desde otro lado, ya no desde ese turbio pasado.
En el presente veo el esfuerzo por un trato diferente, veo el intento de cercanía, ternura y lloro pensando en las palabras de orgullo actual y amor.

